Estudio de hormigón romano

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Un buceador recoge una muestra de hormigón romano.

No es ningún secreto que los romanos fueron grandes constructores. Después de siglos de desgaste y uso, muchos de sus edificios aún se mantienen en pie. Recientemente, investigadores de UC Berkeley tuvieron la oportunidad de estudiar muestras de hormigón romano extraídas de un puerto cerca de Nápoles, Italia. Este estudio arrojó nueva luz sobre por qué el hormigón romano es más fuerte y más ecológico que el hormigón que usamos hoy.

La receta de los romanos era esencialmente cal, ceniza volcánica y agua salada. La interacción entre estos ingredientes produce silicato de calcio y aluminio hidratado (CASH), que es el material de unión. El estudio también reveló que el hormigón romano contiene tobermorita, un material con una estructura de moléculas muy organizada y muy fuerte.





Los investigadores también encontraron que el proceso romano para crear hormigón libera menos dióxido de carbono que el método actual. El cemento Portland requiere una cantidad extrema de calor para producir, mientras que los romanos usaban un material natural, ceniza volcánica. Hemos experimentado con el uso de cenizas volcánicas, y más comúnmente, cenizas volantes, para reemplazar el cemento Portland, pero hasta ahora no había forma de saber qué tan fuerte sería este tipo de concreto.

Aunque el hormigón romano es más resistente y tiene menos impacto en el medio ambiente, no es probable que sustituya a nuestra versión moderna. Su hormigón no se secó tan rápido como el hecho con cemento Portland, y el tiempo es dinero en muchos proyectos. Lo que esperan los investigadores de Berkeley es que la industria del hormigón eche un vistazo a sus prácticas y posiblemente aprenda algo de los romanos.



Esta investigación se publicó en línea el 28 de mayo de 2013 en la Revista de la Sociedad Americana de Cerámica . El equipo de investigación fue dirigido por Paulo Monteiro y Marie Jackson de UC Berkeley.

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